Catón: Política y cosas peores

En la cama de la habitación número 210 del Motel Kamawa, terminado el trance erótico, Libidiano le dijo a Dulciflor: “Creo que ya es tiempo de que nos casemos”. “¿De veras, Libi?”—exclamó Dulciflor feliz e ilusionada. “Sí —confirmó el tal Libidiano—. Claro, yo por mi lado y tú por el tuyo”. El escri

En la cama de la habitación número 210 del Motel Kamawa, terminado el trance erótico, Libidiano le dijo a Dulciflor: “Creo que ya es tiempo de que nos casemos”. “¿De veras, Libi?”—exclamó Dulciflor feliz e ilusionada. “Sí —confirmó el tal Libidiano—. Claro, yo por mi lado y tú por el tuyo”. El escribidor que esto […]

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