En Mérida, la emoción por el encuentro entre México e Inglaterra ha llevado a cientos de aficionados a prepararse con anticipación. Desde muy temprano, se podía ver a las personas realizando compras para disfrutar del partido en compañía de amigos y familiares.
No obstante, esta oleada de compras no ha sido suficiente para revitalizar las ventas en el Centro Histórico y el Paseo de Montejo, donde muchos comerciantes han reportado una notable disminución en sus ingresos. La situación genera un contraste entre la pasión futbolera de los aficionados y los retos económicos que enfrentan los negocios locales.