De política y cosas peores: Decisiones
Una mujer fue a la farmacia y le pidió al farmacéutico 100 gramos de cianuro y otros tantos de arsénico. “No puedo venderle eso —opuso el encargado—. Son venenos de alta peligrosidad”. “Precisamente —replicó, hosca, la clienta—. Los quiero para envenenar a mi marido”. Y así diciendo le mostró al far
Una mujer fue a la farmacia y le pidió al farmacéutico 100 gramos de cianuro y otros tantos de arsénico. “No puedo venderle eso —opuso el encargado—. Son venenos de alta peligrosidad”. “Precisamente —replicó, hosca, la clienta—. Los quiero para envenenar a mi marido”. Y así diciendo le mostró al farmacéutico una foto en la […]