En un esfuerzo conjunto por mejorar la seguridad en Yucatán y Quintana Roo, el Ejército Mexicano llevó a cabo la destrucción de 293 armas de fuego que habían sido decomisadas. La mayoría de estas armas, que incluyen pistolas, revólveres y fusiles de asalto, fueron incautadas en el estado vecino, marcando un paso firme hacia el control del armamento en la región.
Esta acción refleja el compromiso de las autoridades civiles y militares por garantizar un entorno más seguro para los ciudadanos, evitando que estas armas regresen a las calles. La destrucción de armamento es parte de una estrategia más amplia para combatir la violencia y el crimen, asegurando un futuro más tranquilo para todos.