El arte de la boleada, tan característico de Mérida, se encuentra en una situación crítica. De los 90 boleros que solían trabajar en la ciudad, hoy solo quedan seis, lo que refleja una preocupante disminución de este oficio que ha sido parte de nuestra identidad local.
Los boleros, quienes ofrecen un servicio de reparación de calzado, han lidiado con la competencia de productos desechables y la falta de interés de las nuevas generaciones en aprender este oficio. Sin embargo, aún hay esperanza: algunos boleros siguen compartiendo su conocimiento y habilidades, buscando mantener viva esta tradición. Es vital que apoyemos y reconozcamos el valor de estos artesanos para preservar una parte importante de nuestra cultura.