La historia del fútbol mexicano en los Mundiales ha estado marcada por un único quinto partido, logrado en 1986 cuando el torneo se celebró en casa. Desde entonces, el Tri ha enfrentado el desafío de superar la barrera de los cuartos de final, y la famosa 'maldición de los penales' ha jugado un papel crucial, como ocurrió en esa ocasión frente a Alemania.
A pesar de los tropiezos, la afición sigue manteniendo la esperanza de que en futuras ediciones, el equipo logre romper este ciclo y avance más allá de lo que ha conseguido hasta ahora. La pasión por el fútbol en Mérida y Yucatán es innegable, y la expectativa por cada Mundial sigue creciendo.