El Mundial ha traído sorpresas y decepciones en su última edición. Mientras que Canadá se ha posicionado como un competidor sólido, las selecciones de México y EE.UU. no lograron cumplir con las expectativas, lo que ha dejado a sus aficionados con un sabor amargo.
La actuación de estos dos países anfitriones ha generado un debate sobre el futuro del fútbol en la región, ya que muchos esperaban que su localía les diera una ventaja. La situación invita a reflexionar sobre cómo mejorar el rendimiento de nuestros equipos de cara a futuros torneos.