La ciudad de Mérida está dando un paso adelante en la gestión del agua, adaptando cuatro plantas de tratamiento para cumplir con las nuevas normativas ambientales. Este cambio no solo refleja el compromiso de la ciudad con el medio ambiente, sino que también busca mejorar la calidad del agua que consumimos.
Las modificaciones en las plantas están diseñadas para hacer un uso más eficiente de los recursos hídricos y contribuir a la sostenibilidad de la región. Con esta transformación, se espera garantizar un futuro más saludable y sustentable para todos los meridanos.